¡Bravo por la Paridad! ¿Y ahora, cómo seguimos?

Marzo 09 2020 0comment

¡Bravo por la Paridad! ¿Y ahora, cómo seguimos?

Posted by In Propósito, Tendencias

Columna de Andrea Garderes, Socia y Directora General de Proyectos Almabrands

Este 8 de marzo es distinto. Este 8 de marzo lo recibimos siendo el primer país en el mundo -sí, en el mundo- que establece un mecanismo de paridad en un proceso constituyente. Y más allá de las diferencias que puedan surgir en torno a la fórmula para lograr esta paridad, no podemos sino sentir que es un paso profundo, determinante, simbólico y significativo.

Un paso que refuerza la importancia que ha tenido la mujer en la discusión por el nuevo Chile que se instaló desde el último 18 de octubre. Porque hablar de la mujer es hablar de desigualdad y de brechas, de desafíos de equidad y de tareas pendientes.

El logro de la paridad nos recuerda que en la última década hemos avanzado, y mucho, en materia de derechos para la mujer, pero también nos enrostra que todavía queda muchísimo camino por recorrer. A nivel familiar, social, educacional, laboral y político, en todos los ámbitos, las brechas continúan.

Son infinitas las oportunidades de cambio y transformación en el trabajo, en la autopercepción del cuerpo y la autoestima, en el hogar y la crianza y en la educación. Hemos salido de la casa, sin duda, hemos estudiado y perfeccionado nuestra carrera profesional, aportando al desarrollo económico y la innovación. Pero más allá de eso, las desigualdades persisten.

En Chile, la brecha de género se mantiene igual que hace 20 años. Según la Encuesta Bicentenario 2017, para las mujeres sigue siendo más difícil trabajar que para los hombres y muchas terminan empleadas en ocupaciones poco calificadas y/o con peores condiciones, y para qué hablar de las significativas diferencias de salarios, menores obviamente, en trabajos equivalentes.

Seguimos cargando con el estigma del espacio doméstico como principal lugar de desarrollo, con la carga mental del hogar, y con el rol histórico de “cuidadoras del mundo”: cuidado de las generaciones menores - hijos y nietos - pero también de los ancianos o los enfermos de la familia. El 75% de las labores de cuidado no pagado las siguen realizando las mujeres, y así es muy difícil avanzar hacia la corresponsabilidad.

¿Qué hace tan difícil avanzar? Una cultura arraigada de sesgos y estereotipos.  Sesgos que operan de manera inconsciente, y que por lo mismo, son difíciles de ver y de controlar. Los estereotipos inconscientes y cotidianos constituyen una de las brechas más difíciles de resolver para avanzar hacia un mundo más equitativo e igualitario para todos. Porque están ahí aunque no los veamos, porque operan silenciosamente limitando las posibilidades de igualdad en todos los ámbitos de la vida, mientras se reproducen de una generación a otra desde la estructura social, la educación y las comunicaciones masivas.

Hacer las cosas “como niña” como símbolo de debilidad.
No llorar porque “los niños no lloran”.
Ser madre porque “para eso estamos las mujeres”. 
Y la que decide no hacerlo, “no está completa ni realizada en la vida”.
“Ser proveedor” porque, eso es el rol del macho.
Ser suave y cuidadosa porque eso te hace “femenina”.
No provocar al hombre porque “ellos tienen necesidades”.
“¿Qué hacías sola en la noche y vestida así?”

La paridad conseguida hoy en Chile aporta sin duda en derribar algo de estos sesgos en la esfera de la política, ¿pero qué pasa más allá? ¿Cómo avanzamos en otros ámbitos esenciales de la vida más allá de la legislación?

La paridad es un gran logro pero es completamente insuficiente si no seguimos avanzando en la disminución de brechas. Así lo demuestran las más de un millón de mujeres que ayer marcharon y se manifestaron una vez más, en un 8M que fue histórico no sólo en Chile, sino también más allá de nuestra frontera.

Y en ese camino, las marcas tienen mucho que decir y hacer.

Las personas somos ciudadanos, y también consumidores, usuarios, clientes, colaboradores, trabajadores, y en ese continuo nos relacionamos con todo tipo de empresas y marcas, todas, parte esencial en la construcción de cultura y sociedad. ¿Por qué? Porque sus comunicaciones, acciones y omisiones, inciden en aquello que las sociedades incorporamos o descartamos. Son parte de la cultura y desde ahí tienen una gran responsabilidad con la inclusión de la mujer más allá de los estereotipos. 

Las marcas tienen -hoy más que nunca- el desafío -y la obligación- de visibilizar a la mujer en su libertad y diversidad, de promoverla, promocionarla y potenciarla más allá de lo doméstico, más allá de la maternidad como única función en la vida, más allá de la belleza, la valoración estética como aporte sustancial a la sociedad.  

Es urgente iniciar una discusión profunda y constructiva desde la marca, sus acciones de marketing y comunicaciones, que ayude a definir los parámetros de una representación justa de la mujer a nivel comunicacional y organizacional, sin abusos ni discriminación y más allá del rol en el que se le ha encasillado por décadas. Sólo de esa forma, la paridad será no sólo una batalla, sino una conquista completa.

A continuación te presentamos algunas de las brechas presentes en el ámbito laboral de las mujeres chilenas. Brechas construidas a partir de sesgos, muchas veces inconscientes, que son la base de la desigualdad. Visibilizarlas es el primer paso para erradicarlas.


 

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